El Tau Cerámica es el nuevo campeón de la ACB. El equipo de Neven Spahija partió al Barça por la mitad en una serie aplastante para los baskonistas, que han hecho gala de todas sus virtudes y las han condensado en 120 minutos. En el tercer partido el Barcelona dio la cara, pero un bajón en el comienzo del último cuarto se vino abajo. Gloria al campeón, que a fe que lo merece.
Es el equipo campeón que no siempre gana, pero cuando siempre estás donde pasan los peces, acabas pescando. El Tau es un equipo con carácter, forjado en las derrotas, pero hecho sólo para vencer. El AXA Barcelona dejó de competir al comienzo del último cuarto del tercer partido, y el Buesa Arena tuvo tiempo para vivir una fiesta que merecía. Tres a cero y a correr. Segunda Liga para las vitrinas del club que más las merece.
El Barcelona no se debe ir con la cabeza baja. Nadie hubiera podido ganar al Tau. Sí plantar más cara, pero llegando cadáver a Vitoria todavía tuvo algún latido sin necesidad de desfibrilador. Sin embargo, cuando enfrente tienes a un equipo tan superior, te queda dar batalla y tener dignidad. El Barcelona la tuvo en el tercer partido, aunque eso no gane títulos.
Un partido disputado... hasta el último cuarto
El Barcelona intentó cosas, muchas más que en el segundo partido. Por ello, fue más rival para el Tau. Puso a Ilyasova con Mickeal (está visto que de 'tres' el turco no sirve para esta Liga, no hay más), intentó una zona 2-3 muy abierta, trató de romper a su rival con una 1-2-2, Pepe Sánchez tuvo más minutos, solventando muchos de los problemas de su equipo... pero no pudo ser. El comienzo del último cuarto, con las pérdidas de balón absurdas como protagonistas (dos en 26 segundos), fue la tumba del Barcelona.
Y del Tau, ¿qué decir? Pues que todo lo bueno que tiene como equipo lo supo sacar en una final, como sólo lo hacen los verdaderamente grandes. Su defensa volvió a ser increíblemente intensa (casi siempre individual, con una defensa de la línea de pase draconiana, cambiando para ahogar al rival... ¿No suena al Dusko Ivanovic de Vitoria?), y en ataque tuvo demasiadas armas para su rival: la increíble clase de Pete Mickeal, merecidísimo MVP de la final, la amenaza constante de Splitter, la capacidad de hacer un tiro donde no hay nada de Rakocevic, la mano de escolta de Mirza Teletovic (4/6 en triples)... Todo macerado por la mano de Pablo Prigioni, alma, corazón y vida de este equipo.
Un equipo con mayúsculas
Que el trofeo de campeón lo agarren a la vez Prigioni, Splitter y Vidal no es un detalle baladí. El Tau sigue edificando su éxito en una base de jugadores comprometidos y de personalidad arrolladora y los rodea de piezas que rotan con acierto. Es el secreto del éxito de un equipo sin posibles pero con certezas: la de un modelo que va como un reloj. Vitoria vive al ritmo que marca el balón rebotando en el Bruesa Arena, y esa comunidad perfecta hace de Gasteiz una aldea de Astérix que conquista España y Europa.
El modelo funciona, y aquí llega un nuevo éxito. El del hombre tranquilo, Neven Spahija, que ha abrazado a jugadores después de ser insultado, que se ha comido en soledad los rumores de su inminente despido (¿lo hará ahora Querejeta?) y que ha dado una lección en esta final. Al rival y a los rivales que tiene el club.
En definitiva, que merecidísimo y orgulloso campeón el Tau. Que lo merecen y que lo seguirán mereciendo. El camino siempre es largo, pero el final a veces depara un premio dulce.